
Cómo dos hombres de Frias, Santiago del Estero, se convirtieron en el primer matrimonio igualitario en TODA Argentina
Vivían en un pueblo del interior argentino, de esos donde todo se sabe. Llevaban 42 años juntos. Y jamás fingieron ser otra cosa.
Se llaman José Luis Navarro y Miguel Ángel Calefato. José Luis, arquitecto cordobés de 54 años. Miguel Ángel, porteño de 65, empleado administrativo de una empresa de Frías, Santiago del Estero.
En 42 años de convivencia nunca ocultaron su relación. José Luis lo dijo con estas palabras: siempre fueron francos. En la empresa donde trabajaba Miguel Ángel, todos sabían de la pareja desde que llegaron. José Luis: cuando nosotros decimos que hace 42 años que estamos juntos, con amigos que tienen 30 que todavía ni siquiera estaban en los planes, me dicen ¿pero ¿cómo puede ser? Y bueno, creo que eso sería parte del mensaje, que en algún momento en la vida tenés que comprometer con alguien y con algo. Porque la vida es una sola, pasa rápido y nosotros aún estando juntos llegamos a esta edad y decimos ¿qué hicimos de nuestra vida? Nosotros tenemos una historia para contar y tenemos una vivencia para estar satisfechos. No hemos desperdiciado nuestra vida, ni laboral ni muchísimo menos sentimental.
Un pueblo chico del norte argentino. Dos hombres. Más de cuatro décadas a la vista de todos, cuando la ley todavía decía que lo suyo no existía. –
¿Cómo lograron vencer prejuicios en una región del país muy conservadora?
JOSÉ LUIS: El tema tiene que ver con la personalidad, en nuestro caso. Nosotros jamás nos hemos preocupado por lo que diga el otro. Jamás nos ha preocupado, jamás nos hemos cuidado, nosotros siempre hemos sido como de la vieja escuela. Por ejemplo, nosotros ahora vemos en la calle chicos que van de la mano o viajamos y vemos manifestaciones amorosas en un shopping en una calle y nos parece espectacular que lo hagan.
Pero nosotros nunca lo hemos hecho porque pertenecemos a una generación que la han acostumbrado a que no esté bien visto. Y si bien nunca nos ha importado, sí hemos sido como respetuosos de esa tradición. Cuando nos casamos estaba un reportero de la revista Caras, creo que era, y dice, bueno ahora vamos a sacar la foto, a ver dense un beso… Le doy el beso cuando tengo ganas de darle un beso. Le voy a dar un beso cuando sienta la necesidad, no le voy a dar un beso para una foto. Creo que el vencer eso, bueno yo no lo llamaría vencer, nosotros lo decidimos, vamos para adelante, si te gusta te gusta y si no te gusta también.
Pero lo más grande no fue aguantar.
Fue lo que pasó un 30 de julio de 2010 unieron sus vidas, sólo 15 días después de que el Senado argentino aprobara la Ley del Matrimonio Igualitario.
Argentina aprobó el matrimonio igualitario: el primer país de América Latina en hacerlo. Y cuando el Registro Civil abrió la puerta, la primera boda de todo el país bajo la ley nueva no fue en Buenos Aires, ni en Córdoba, ni en Rosario.
Fue en Frías. La de ellos.
El arquitecto y el empleado administrativo. Los que nunca se escondieron. Los primeros.
Ese día, el pueblo donde «todo se sabe» supo una cosa más: que los dos señores que llevaban 42 años queriéndose ya tenían la misma libreta que cualquier matrimonio de la cuadra.
Porque eso son José Luis y Miguel Ángel:
Dos hombres que no esperaron el permiso de la ley para vivir de frente y que cuando la ley por fin llegó, la estrenaron ellos.
MIGUEL: Nosotros hemos estado 20 años en Frías. Frías es una ciudad mucho más conservadora que Santiago, mucho más estricta, y yo creo que el pueblo de Frías nos aceptó muy bien porque nosotros hemos tenido respeto hacia ellos, entonces recibimos de ellos el mismo respeto, porque allá en Frías todos saben qué haces y qué no haces, como es lógico en un pueblo. Ahora yo lo que creo es lo siguiente, la pregunta que vos hiciste, yo tengo otra cosa para contestarte, para mí es mucho más importante tratar a los chicos gays jóvenes bien, llevándolos por un buen camino, porque lo que tiene que lograr Santiago del Estero es que los chicos no se vayan, esos chicos tienen que quedarse en la provincia para manifestarse como corresponde, con lo que les gusta, no obligarlos a que emigren, que vayan a Córdoba, a Buenos Aires, como se están yendo, porque los que quedan aquí están todos en el placar, muy pocos dan la cara, ¿por qué? porque no está bien visto que den la cara, por su familia, por el movimiento social que se manejan. Una cosa muy importante es que el pueblo aprenda a aceptarlos, sí exigiendo respeto, por supuesto, porque ellos también deben darlo, pero aceptarlos, eso es algo muy importante.

